Despertar I : Existencia
El despertar es el reconocimiento de que todo suceder es la expresión pura, completa e impersonal del movimiento de la existencia.
Este despertar no te va a aportar nada. No te va a dar el control, no te va a empoderar, no va a hacer que las cosas se muevan a tu favor.
Supone simplemente la liberación del esfuerzo, la preocupación y el sufrimiento derivados de la ilusión de tener que controlar el devenir de la existencia.
Esta liberación es la obviedad de que, tome la forma que tome, este momento es siempre perfecto, está completo y no existe para satisfacer las expectativas de nadie.
Al mismo tiempo, la liberación siempre ha estado aquí, siempre ha sido esto. Lo que buscas es lo único que hay. No se trata de encontrarlo sino de dejar de pretender que no está.
Cada paso hacia la verdad es un paso hacia ninguna parte. No puedes ir hacia lo que ya es. Lo que buscas no es un exótico destino, es el punto de partida que lo sostiene todo. Incluso su negación.
La existencia no se mueve en ninguna dirección en particular. No hay dirección puesto que todo lo que hay es existencia, esta totalidad siempre cambiante y libre de tener que tomar una forma definitiva.
Las ideas de evolución, dirección o progreso son aparentes formas que esto toma espontáneamente. No significan nada ni aplican a la totalidad.
Esta existencia no se mueve para convertirse en otra cosa, siempre es sí misma, completa y sin forma definida.
Aparece como una innumerable variedad de perspectivas siempre cambiantes. En ellas, cualquier descripción se refiere a las aparentes formas y no puede explicar la realidad de lo que es.
La necesidad de encontrar realidad en las palabras es ilusión. Es un intento de encontrar lo definitivo en lo efímero.
Las palabras del sabio en su tarima y los ladridos del perro en la esquina tienen la misma capacidad de explicar la realidad.
La descripción no puede decir nada de la realidad en la que existe. Cualquier descripción es solo una forma más del fluir indefinible de la existencia.