La búsqueda es la necesidad de una conclusión definitiva...

Algo que me diga de una vez por todas qué es esto, qué soy yo.

"Conciencia", "el observador", "el Ser"… Diferentes etiquetas para cerrar el expediente. Diferentes formas de fracasar.

Todos los años de búsqueda, todas las prácticas y enseñanzas terminan en algo muy simple: el reconocimiento de no saber.

Lo buscado es en realidad una ausencia. La ausencia de conclusiones, de saberes acumulados. La ausencia del que sabe. Pero eso el buscador nunca lo va a encontrar. Todo lo que puede hallar es más de sí mismo. Más resistencia a la vida.

La enseñanza más importante no es una enseñanza. Es el fin de la necesidad de más enseñanzas.

Despertar a la realidad es un encuentro con este momento sin el velo del saber. Sin el peso de los juicios, las expectativas y las definiciones. Sin el peso de lo que "yo sé".

El sufrimiento siempre se apoya en una certeza implícita: soy alguien que sabe. Sabe que esto no es, sabe cómo debería ser, sabe lo que sobra y lo que falta. Ese saber es a la vez la cárcel y el prisionero, los barrotes y el que trata de atravesarlos.

Si hay un descanso, es en el no saber. Si hay una apertura, es en la ausencia de conclusiones. Si hay libertad, está en la imposibilidad de comprensión.

La espaciosidad que nada sabe y todo lo es no puede ser comprendida ni capturada. Tratar de conocerla es obviarla. Buscarla es negarla.

Cuando nada es comprendido, todo es vivido tal como es. Cuando el saber no cierra, esto siempre está abierto. Cuando no sabes lo que la vida es, te vives como la vida que eres.

Un fin de semana para detenerse aquí, donde no hay nada que encontrar.

Una invitación a dejar caer la carga de lo que sabes y reconocer la libertad que ya es.

Horario

  • SÁBADO: de 10:30 a 18:30 (con pausa para comer alrededor de las 14:00)

  • DOMINGO: de 10:30 a 14:00

Precio

  • 90€

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